Vivir en Finca Ana María

En Finca Ana María, la gente viene tanto a relajarse como a reconectar con la naturaleza, el paso del tiempo y consigo mismos. Este pequeño paraíso, enclavado entre las montañas andaluzas y el mar, invita a bajar el ritmo, respirar profundamente y saborear la sencillez de las cosas. Aquí no hay horarios fijos, solo la libertad de vivir en armonía con el sol, los animales y las estaciones.

Alojarse con nosotros significa elegir una experiencia auténtica: la de una finca viva y habitada, donde los días transcurren al ritmo de las cosechas, los encuentros y los sencillos placeres de la vida cotidiana. Una inmersión tranquila y sincera en un estilo de vida más conectado con lo que realmente importa.

Disfruta de las estaciones

El paisaje de la Finca cambia con el movimiento del sol y las estaciones de floración. Dependiendo de la época de su visita, tendrá la oportunidad de:

  • Recoge tu fruta directamente de los árboles,

  • participar en el mantenimiento de los huertos sin utilizar productos químicos,

  • Descubra los cautivadores aromas de las flores de la finca: ¡una experiencia olfativa verdaderamente memorable!

  • participar en la creación del huerto,

  • ...¡o simplemente admirar!

Cada mes tiene su propio encanto, y los huertos no son simplemente un telón de fondo: cuentan una historia.

Conozca a nuestros animales

La Finca es también una pequeña y entrañable familia: cabras curiosas, ovejas glotonas y gallinas salvajes…

Nuestros animales viven en un estado de semilibertad, cada uno con su propia personalidad.

Algunos se acercarán a saludarte, mientras que otros preferirán observarte desde lejos.

¿Y por qué no nos ayudas con el cuidado, la alimentación o los mimos?

Talleres y descubrimientos (*próximamente)

Imaginamos cuidadosamente experiencias para ser vividas juntos, en conexión directa con la naturaleza y la vida cotidiana de la Finca.

Aquí tenéis algunas ideas en las que estamos trabajando:

  • Introducción a la jardinería o permacultura

  • Elaboración de aceites esenciales a partir de nuestros cultivos.

  • Elaboración de jabones o velas caseras

  • Degustación de productos elaborados en el lugar, al ritmo de las estaciones.

  • Sesiones de bienestar o meditación al aire libre

Cada taller estará diseñado de forma sencilla, amigable y accesible para todos.

Lo esencial: aprende, toca, siente, maravíllate… a tu propio ritmo.

Y tal vez... realmente ir más despacio.

Porque quizás la experiencia más valiosa aquí sea la que no se anticipa.

Un instante suspendido en el tiempo. Una reconexión.

Una estancia en Finca Ana Maria no se limita solo a disfrutar de días de sol.

Es una forma de habitar el mundo de manera diferente, aunque solo sea por unos días.